Alvaro López: BMW y 1000 Millas

“El ganar es un accidente. A veces los cronómetros van para tu lado y a veces no, pero lo lindo es tratar de hacer las cosas y sabiendo que las estás haciendo bien, a la larga el objetivo se logra. A veces antes, a veces después. Pero se logra.” Alvaro López tiene un sólo favorito en las carreras y es un BMW 2002. 

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¿Cómo fue que comenzaste con las carreras de regularidad?
Fue un poco por casualidad. El primer auto que compre fue un Impala, tenía ganas de tener un auto americano grande, y un día apareció allá por Pando (Canelones, ROU) un Impala que estaba muy lindo. El cual lo compré con la intención de ir a pescar los Domingos, salir a pasear… y terminé metido en una “6 Horas”, en una “1000 Millas” y en alguna otra carrera más. Ese fue el arranque allá por el año 2001, aunque no tardé en darme cuenta que no era lo que me gustaba sino que enseguida agarré para el lado de las cosas más deportivas, como los autos que tuve después como por ejemplo el 2002, que es el de los que mas me gustan.

¿Cuál es tu rol en el Club Uruguayo de Automóviles Sport (CUAS)? 
Actualmente soy el Secretario de la Comisión Directiva. Empecé por deformación profesional como tesorero ya que soy contador, hace ya un par de años. En realidad no era lo que quería hacer, porque quiero ir a distenderme y no a hacer mas de lo mismo y este año estoy ayudando desde la Secretaría. Se ha formado un grupo interesante de trabajo. Hay muchas cosas para hacer, todos los días hay que arrimar el granito de arena para que las cosas vayan saliendo. Hay todo un trabajo oculto, un trabajo que no se ve, en la realización de las competencias, del campeonato, etc. Cosas que dan mucho trabajo y hay que estarle atrás todos los días para llegar al objetivo final.

¿Qué preferís pista o ruta? 
Me gustan las dos. Una vez que le empezás a pasarle cerca –como digo a veces– en una o en la otra las dos tienen su encanto. Creo que si me das a elegir, me gusta mas la ruta que la pista. La pista cuando le agarrás la mano y le empezás a pasar muy fino se hace un poco monótono a veces. Está bueno cuando hay 40, 50 autos en la pista. En la ruta es una caja de sorpresas. No podés desconcertarte un minuto. Hay que estar todo el tiempo arriba de la hoja de ruta. Nosotros corremos con notebook, con cámara, y bueno, son muchas cosas que hay que estar como para poder pasar finito. Creo que me entretiene más la ruta, pero me gustan las dos.

¿Qué carrera te gustaría correr o ganar? 
Correr creo que las lindas y las importantes las vengo corriendo todas. Este año me perdí el Gran Premio Argentino por un problema familiar. Una semana antes me tuve que bajar del auto del amigo Jorge Tomassi, pero ya corrí dos Grandes Premios Argentinos, corrí dos Grandes Premios acá (“Rally 19 Capitales de Autos Sports e Históricos”), corrí 6 “1000 Millas”, “6 horas”… las corrí casi todas. Ganar, este año estuvimos arañando el “Gran Premio 19 Capitales” hasta la última etapa que la ganó (Daniel) Cabeda con Pablo (Acosta). El año pasado me tocó en suerte ganar las “1000 Millas”, y capaz que un Gran Premio Argentino, un “19 Capitales”, estaría bueno coronarlo con un primer puesto, pero no es lo principal. Lo principal es correr, es participar, es tratar de andar bien, y bueno, las cosas se van dando. En el “19 Capitales” salimos segundos pero fue una actuación impresionante, y yo me equivoqué un poco en la última etapa. Pero fue una actuación de 4 días espectacular. Fué un excelente segundo puesto, igual que en el “Gran Premio Argentino” pasado salimos 5° entre 342 autos y ganamos la categoría con Cabeda. Fue un excelente 5° puesto. El ganar es un accidente que a veces los cronómetros van para tu lado y a veces no, pero lo lindo es tratar de hacer las cosas y sabiendo que las estás haciendo bien, a la larga el objetivo se logra. A veces antes, a veces después. Pero se logra.

¿Qué momentos disfrutaste más en el auto?
En general el 2002 lo disfruto cuando lo estoy acomodando para largar. Paradójicamente una de las cosas que más disfruto –ahora no tanto sobre todo cuando empecé– era el acomodarle las cosas para largar al otro día. Pegar los calcos, limpiarlo, lavarlo, encerarlo, todas esas cosas están bárbaras. Ahora como que ya es una rutina a la que uno se fue acostumbrando y no lo disfruto tanto. No lo hago como lo hacía antes de la misma manera. También lo disfruto muchísimo manejándolo en las habilidades conductivas que andamos a fondo en diferentes circuitos, creo que es ahí donde mas lo sentís. Sobre todo cuando tenía el árbol de levas cruzado, el auto iba muy bien, andaba mucho. Ahí lo disfrutaba muchísimo. Siempre con gusto a poco, porque las habilidades conductivas son de 2 o 3 vueltas nada más y no son de 250 vueltas como a uno le gustaría, pero creo que ahí se disfruta y ahí le ves todo el potencial que tiene el auto y las cosas a su vez que tenés para mejorarle.

¿Por qué corrés en un BMW 2002? 
Después del Impala, fué el auto que quise tener. Que me acordaba de chico, allá por el ’72, ’73 yo tenia 11 años, y bueno… era un auto que marcó a todos los que estamos en las 4 décadas y nos gustan los fierros. Y la impresionante cantidad de triunfos internacionales que hubo con ese auto y la enorme cantidad de competencias que se ganaron acá, las “19 Capitales”… fué una época de la historia que la marcó el 2002 y que no en vano se ganó todos esos honores porque el auto después de 30, 35 años no le envidia nada a ningún auto actual. Es un auto que es una cosa impresionante como anda.

¿Desde cuando estás vinculado a la marca? 
Casualmente en el 2002 compré el 2002, que fue el primero de los BMW que restauré. Salió del taller por allá a principios del 2003 y corrimos todas las temporadas de los campeonatos de regularidad en el CUAS. En el medio de eso, allá por el año 2004, tuve un BMW 700 que le hice el motor y no lo terminé de restaurar porque estaba en una época terrible con los chapistas y no me animé a metérselo a ningún chapista para hacerlo. El auto estaba muy bien, un simpático 700. Obviamente que al lado del 2002 no tiene absolutamente nada que hacer. Y hace 2 años compré un 320 del ’82 que estaba en muy buen estado, que le hice algunas cositas de gusto personal. Quien sabe… capaz que puede venir algún otro BMW en algún otro momento, veremos…

¿Cuál es la historia de tus autos? ¿cómo llegaron a tus manos? 
No todos los que tengo ahora son los que tuve. Vendí algunos en realidad. En general, no hay ninguna manera en especial, cuando surge la oportunidad si el auto me parece que está bien, lo hago revisar. Y a veces ni siquiera eso, y me guío mas por instintos, saco la parte animal (risas). Si me gusta… y lo miro… y voy una, dos veces y me gustó, y si el precio me convence también –cosa que es muy importante– terminamos cerrando el negocio. En general nunca es por automotoras. Salvo uno –el Porsche– todos los demás fueron negocios con particulares.

¿Qué BMW te gustaría tener? 
En realidad… ¡todos! Hace dos “1000 Millas” participó un Z1, que no hay una gran cantidad de ejemplares en el mundo. De ese auto me gustó el novedoso sistema de subir y bajar las puertas. No era un auto que anduviera rápido –al menos como lo manejaban los dueños– no era una cosa que te asombrara la performance del auto. Sí el estado y sí la línea, la aerodinámica. Un auto divino. Creo que en Uruguay hay uno o hay dos, no hay muchos más. O sea, son muy pocas las posibilidades que tenemos de tenerlo. Otro auto que en su momento no me animé a comprar cuando fué la crisis del 2002, fué el Z3, que me parece un auto egoísta porque es biplaza, pero un auto muy divertido. En realidad los M3, ese tipo de autos con muchos caballos, creo que acá en Uruguay no sé si los terminás disfrutando… o te lo terminás poniendo de poncho. Creo que los que más me gustan son esos dos autos que son modelos especiales. El Z4 es otro modelo que me gusta pero creo que hay pocos. Creo que la fórmula auto chico y motor con mucha alegría, lo hace muy divertido y aparte la confiabilidad. Yo tengo varias marcas y hasta que no lo vivís no lo podés creer. Tenés que quererlo muy poco para romperlo al auto.

Definí tu relación con la marca en una frase.
Admiración. A partir del 2002 que fue el primero que tuve, no es un tema de amor y odio con las marcas. Apunto mas bien a los modelos. Determinados modelos de determinadas marcas. Creo que en particular con BMW se da mucho mas que con otras marcas el tema de esa admiración, esa confiabilidad, de la línea, de la estética. Es una marca impresionante, no sé si te la puedo definir en una frase, ¡pero esta bárbara!

Alvaro López, es Contador Público, último ganador de las “1000 Millas”, Secretario General del Club Uruguayo de Automóviles Sport y considerado uno de los mejores regularistas del país. Tiene varios automóviles de varias marcas, y entre ellas, BMW, por la cual siente profunda admiración y respeto.

Alvaro López, es Contador Público, último ganador de las “1000 Millas”, Secretario General del Club Uruguayo de Automóviles Sport y considerado uno de los mejores regularistas del país. Tiene varios automóviles de varias marcas, y entre ellas, BMW, por la cual siente profunda admiración y respeto.

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